Alma Roja. Que viva el atún.
Hemos estrenado un documental. Hemos filmado por todo el mundo. Hemos conocido gente increíble. Y además estamos orgullosos de ello.
KILLO FILMS
5/12/20263 min leer


El pasado sábado 2 de mayo a las 22:45 h emitieron por primera vez en Andalucía TV un documental sobre el mundo alrededor de la pesca de atún rojo salvaje de almadraba en Andalucía. Nada especialmente llamativo cuando se trata de una producción con la participación de Canal Sur. Desde luego, si por algo debe caracterizarse una televisión pública es por poner en valor la cultura y sociedad que la financia, y la industria del atún rojo bien podría ser considerada un gran ejemplo de una actividad económica que, a la vez, configura toda una región de la costa andaluza.
Como he dicho, nada particularmente especial hasta ahora.
Sin embargo, para nosotros sí que se trata de algo muy importante. El pasado día 2 se estrenó “Alma Roja. El latido del Atún”, lo que equivale a decir que se estrenó el primer largometraje documental que KILLO FILMS (esos, nosotros) hemos dirigido.
Nuestro ha sido todo el trabajo de guión, filmación y montaje de una película cuyo foco ha sido poner en el centro de la mesa no solo el tesoro gastronómico que pasa por nuestras costas cada primavera, sino mostrar la importancia de desarrollar una industria propia a todos los niveles.
Hemos sido testigos del profundo impacto que el atún rojo salvaje de almadraba tiene en la cultura de nuestra tierra y la verdad es que, por mucho que sea algo medianamente conocido por el común de los mortales, no deja de sorprender el tremendo alcance (incluso geográfico) que tiene el hacer identidad de la tradición y cultura de la industria.
En el proceso de llegar hasta el final de esa onda expansiva que nace en el Estrecho de Gibraltar, nos hemos embarcado, helado, volado, disfrazado y hasta hartado de comer atún rojo, y en cada uno de esos momentos ha estado en nuestra cabeza hacer el mejor documental posible. Por supuesto que hay miles de cuestiones que es imposible controlar, pero si algo hemos aprendido en estos años es que solo con preparación y paciencia aflora la verdad frente a la cámara. Y para eso hay que estar. Estar significa escuchar y aprender sobre el atún con la curiosidad de un niño, estar dispuesto a colarse en el mercado de pescado más grande del mundo en Tokio o a insistir hasta conseguir las fotografías de la protesta que salvó la pesca de almadraba en Sevilla en 2005.
Este proyecto hubiera sido imposible sin la producción de nuestros compañeros de CPS, ni sin la confianza de GADIRA, HERPAC, Tokio Seafoods, la Muy Noble Sociedad de Amigos del Atún y amantes del vino de Isla Cristina o los restaurantes El Campero y Lobito de Mar.
Todos ellos nos abrieron las puertas de su entorno de trabajo y quisieron aprovechar la oportunidad que les ofrecíamos de mostrar el cariño que ponen en su labor. Sin embargo, como queda claro para cualquiera que vea la película, a nosotros nos han encandilado las personas que forman toda esa red global alrededor del atún rojo. En el documental hablan buzos, chefs, carpinteros de ribera, capitanes pesqueros, grandes sabios del atún y ¡hasta un japonés enamorado de los caracoles!
Si eso no merece la pena ser contado como ejemplo de culturas que se unen a través de un producto local, entonces mejor que lo haga la IA, a ver qué se le ocurre.
Más allá de sus oficios o gustos culinarios, en el rodaje de esta película nos ha tocado conversar y comprender a personas cuyos medios de vida están en vías de extinción, otros que viven con impaciencia la llegada de la temporada de pesca cada año y otros que recorren el mundo desde hace 40 años en busca del mejor pescado. Para nosotros, ha sido un orgullo ser quienes cuentan esta historia, y, a la vez, el ser conscientes de que, al igual que esos pescadores que con su trabajo defienden no solo su sustento, sino su identidad y la de su entorno, también nosotros lo hacemos contando las historias de nuestra tierra desde la cercanía y nuestra verdad.
Y eso vale mucho, KILLO!




